TUAIWA (EVA) RICKARD
Carta de Eva Rickard a la reina de Inglaterra
Editada por Xavier Meade
Rte.: Te Kopua Road Raglan/Whaingaroa
Aotearoa (Nueva Zelanda) 13 de septiembre de1995.
Saludos, oh reina de Inglaterra:
...Yo soy originaria de Aotearoa, tangata whenua (del color de la tierra), y soy también de los primeros nativos de la Primera Nación de esta isla.
...Actualmente tengo 70 años y recientemente he tenido presentes a mis bisabuelos, a quienes asesinaron en Rangiriri Pa, así como a mi abuelo, quien, a pesar de que lo hirieran soldados británicos, escapó con su hermana de dos años de edad nadando por el río Waikato y caminando más de 110 kilómetros por tierra hasta llegar con su tribu en Whaingaroa. De no haber escapado en aquella ocasión, yo no habría nacido. ...Quienes negociaron con su gobierno exigieron también que se disculparan por haber llamado rebelde a mi gente. Como descendiente de dichos supuestos rebeldes, yo no espero una disculpa para los del Waikato. ...Para serle honesta, mi gente preferiría acciones en vez de palabras... No hay palabras que puedan borrar los errores o el dolor ni enjugar la sangre de mis ancestros. Mi madre me decía que perdonara si me era posible, pero que jamás olvidara, y como puede ver, no he olvidado.
El 28 de octubre de 1835, hace ciento sesenta años, su ancestro el rey William firmó la Declaración de Independencia reconociendo a nuestra nación maorí de acuerdo con la Confederación de los Jefes. Fue una época de comercio, de sustento económico y de prosperidad para nosotros.
Ciento cincuenta y cinco años atrás, se firmó el Tratado de Waitangi. Fue entonces cuando comenzó la decadencia de mi pueblo maorí. Una vez firmado el tratado, sus colonos empezaron a reclamar los 66 millones de acres de nuestra tierra. Desde entonces se han ocupado en vender nuestra tierra y sus tesoros a extranjeros sin nuestro permiso. Si usted así lo desea, puede detenerlos, o bien puede limitarse a ser una imagen en los billetes de 20 dólares.
...Por desgracia, los gobiernos sucesivos de este país han continuado faltando a los términos de dicho documento sagrado lucrando con ello, y el costo ha sido muy alto para nosotros, sus socios en el tratado.
...Así pues, el verdadero propósito de mi carta es informarle que haré la declaración de Whaigaroa, Aotearea, Nueva Zelanda, como estado independiente para mi tribu el día 12 de febrero de 1995.
La firma se llevará a cabo en los 63 acres de tierra que nos confiscaron para instalar un aeródromo durante la segunda Guerra Mundial. Demolieron nuestra aldea dejando a los nuestros sin hogar con esta campaña solidaria forzosa de civiles en tiempos de guerra. ...Nos arrestaron el 12 de febrero de 1978 durante una ceremonia sagrada en el cementerio de nuestros ancestros. Finalmente, en 1984 nos devolvieron parte de la tierra donde se erigía originalmente nuestra aldea. El resto sigue siendo un aeropuerto. Ya no puedo seguir cruzada de brazos. Ya no tengo que seguir escuchando a los ancianos de mi pueblo pidiéndome ser pacífica y creer en Dios. Mis dioses son mi madre tierra, mi padre cielo y todos sus hijos.
Declaro la independencia de mi pueblo, cueste lo que cueste. Al igual que mis ancestros, estoy dispuesta a morir por la libertad de los míos. Es hora de que decidamos nuestro propio futuro en nuestra propia tierra. Si he de morir por esta causa, no será sino la historia misma que se repite y habré cumplido con mi destino.
...Así como usted nació para ser reina, yo nací para ser luchadora de los derechos de mi pueblo. Sigo siendo, a través de mis ancestros, una de sus socias en el tratado y espero con interés su respuesta.